domingo, 26 de junio de 2011

Génesis capitulo 19


v. 1 a 29. La destrucción de Sodoma y Gomorra
Mientras Abraham intercedía ante el Eterno por las ciudades de Sodoma y Gomorra, dos de los ángeles se apartaron y llegaron, al caer la tarde, a las puertas de la ciudad donde Lot estaba sentado, el cual al verlos les invitó a hospedarse en su casa sin saber que eran ángeles a quienes él estaba hospedando.
Los dos varones no aceptaron en primera instancia el ofrecimiento de Lot, pero éste, con un corazón misericordioso, les insistió conocedor de los peligros que correrían de quedarse en la plaza de la ciudad. En las costumbres orientales la protección a un huésped aun a costa de la vida era considerado como algo sagrado.
Hoy en día, muchas de nuestras ciudades modernas son iguales en cuanto al peligro de permanecer en las plazas públicas de noche, existen en esas ciudades pecados similares a los que se practicaban en Sodoma y Gomorra.
El que Lot estuviera sentado a la puerta de la ciudad implica que él era juez de la ciudad (ver v. 19, donde leemos: Mas ellos dijeron: ¡Hazte a un lado! Y dijeron además: Este vino como extranjero, y ya está actuando como juez), cabe mencionar que los jueces en aquel tiempo se ubicaban precisamente a las puertas de las ciudades ya que era ahí donde se trataban los asuntos públicos y de litigio (ver por ejemplo Dt. 25:7, respecto a la redención de una viuda de Israel: "Si tal hombre no quiere casarse con la viuda de su hermano, ella recurrirá a los ancianos -o jueces-, a la entrada -שַׁעַר sháar puerta, portón- de la ciudad, y les dirá: Mi cuñado no quiere mantener vivo en Israel el nombre de su hermano). Desde luego ser juez en una ciudad donde no se tenía ningún respeto a la autoridad, como vemos en el v. 19b, donde Lot es amenazado ante su negativa de entregar a sus huéspedes, debió ser para Lot un dolor constante siendo él un hombre justo, que conocía a Dios. Tal era el precio que estaba pagando Lot por haber elegido trasladarse a vivir en los campos de Sodoma, sólo por interés material sin tomar en cuanta a Dios.

Todos los hombres de la ciudad se agolparon contra la puerta de Lot con la intención de tener relaciones sexuales con los varones hospedados en la casa de Lot (la palabra “sodomía”, que se deriva del nombre de la ciudad, se refiere a estas prácticas aborrecidas por El Creador. Lot se refiere a esta intención como “maldad”

La Biblia deja muy claro que este pecado es maldad y que Dios no lo aprueba de ninguna manera. En nuestro tiempo tanto éste como muchos otros pecados sexuales se han revestido de un nuevo lenguaje, se habla de “libertad de elección” y de una “sociedad abierta”, pero aunque se use esa clase de lenguaje Dios deja muy claro en su Palabra que tal pecado es uno de los pecados más aborrecido por el Eterno y que quienes lo practican no tendrán parte en su Reino (Gn. 18:20 –NVI- Entonces el Señor le dijo a Abraham: El clamor contra Sodoma y Gomorra resulta ya insoportable, y su pecado es gravísimo. 1Co 6:9 y 10 ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios). Pero Dios es misericordioso y da oportunidad a que los hombres se arrepientan y por medio de la fe en Jesucristo tengan el perdón de los pecados y la vida eterna.

Lot advertido por los ángeles sobre la destrucción de la ciudad, intentó convencer a los prometidos de sus hijas de escapar junto con él, pero era tal su falta de liderazgo y credibilidad para con ellos, debido a su testimonio mundano, que ellos se burlaron de él y no le creyeron.
En el v. 16 vemos el testimonio mundano de Lot: Nótese que los ángeles lo apresuraban a salir de la ciudad, pero Lot titubeaba, y … ¿por qué titubeaba? La respuesta es que estaba muy apegado a sus posesiones materiales dentro de la ciudad, que eran muchas y que el salir apresuradamente implicaba dejarlo todo y perderlo.
Lot ciertamente es presentado en las escrituras como un hombre justo que era abrumado al ver la conducta de los habitantes de la ciudad (2ª Pe. 2: 6 a 8): …si (Dios) condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impíamente después; si rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos (porque ese justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos).

¿Por qué es que Lot fue declarado como “justo”: Porque creyó a Dios y por ello salió junto con Abram, demostrando con ello su fe en el Dios de Abram; sin embargo, nunca leemos que llegó a ser un hombre que vivía en comunión y adoración a Dios, sino que era un “creyente mundano”, es decir, tenía su corazón e interés en las cosas de este mundo. Siendo Lot un creyente mundano, esto tuvo terribles consecuencias en su familia: la mujer de Lot volvió la vista a la ciudad precisamente por su apego a lo material y tiene entonces el impulso de volver a las riquezas dejadas, quedando convertida en estatua de sal; las hijas de Lot son presentadas en este mismo capítulo como contaminadas con las prácticas libertinas de la ciudad de Sodoma; Lot es presentado nuevamente como un creyente mundano cuando es embriagado en repetidas ocasiones por sus hijas.
Verdaderamente Lot perdió todo por causa de su testimonio de mundanalidad: Perdió sus posesiones materiales, perdió a su esposa y finalmente perdió a sus hijas y sus descendientes se perdieron, llegaron a ser enemigos del Dios ya que los hijos que sus hijas engendraron en su acto incestuoso fueron Moab, que significa, Hijo de mi padre, el cual llegó a ser el padre de los moabitas y Ben-Ami, padre de los amonitas. Ambos fueron pueblos sumamente libertinos sexualmente (de lo cual aquí vemos claramente su explicación) e idólatras, enemigos de Dios y finalmente perdidos en la historia.
Esta es una clara advertencia y muy importante para el cristiano: Si se es un cristiano verdadero, pero se vive con intereses mundanos, la consecuencia será perder nuestro testimonio; Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, Con qué será salada otra vez?, no sirva ya para nada, sino para ser hechada fuera y ser pisoteada por los hombres” (Mt. 5:13). Nuestros hijos al ver el testimonio de un padre cristiano así, mundano, se alejarán de Dios y se llenarán de mundanalidad, perdiéndose en idolatría y pecado y no sólo ellos, sino sus hijos y los hijos de sus hijos, juntamente con ellos.

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