jueves, 14 de julio de 2011

Génesis capitulo 36


LAS GENERACIONES DE ESAU

Antes de continuar con la historia de Jacob, e introducir la historia de José, Moisés termina la historia de Isaac, narrando “las generaciones de Esaú” (Gén 36:1). Aunque no formó parte del plan de Dios para la salvación del mundo, Esaú era nieto de Abraham, y como tal, participó de algunas bendiciones materiales. Una de ellas fue que Esaú llegó a ser ‘padre de una nación’ – la nación de los edomitas. Los edomitas figuran a lo largo de la historia del Antiguo Testamento, y fue la raza de la cual provino el rey Herodes. Al igual que los hijos de Jacob formaron la base de la nación de Israel, los hijos de Esaú formaron la base de la nación de Edom.

NOTA: El nombre, “Edom” (v.1), significa, ‘rojo’ (Gén 25:30). El nombre, “Israel”, fue dado por Dios, y señala una característica espiritual (sobrenatural); el nombre, “Edom”, fue dado por los hombres (fue una suerte de apodo), y señala una característica física (natural).

En Gén 36, Moisés trata varios temas:

1. Un resumen de la vida de Esaú (v.1-7).
2. Una lista detallada de los hijos de Esaú (v.8-19).
3. Una lista de los hijos de “Seir horeo” (v.20-30).
4. Los reyes que reinaron en la tierra de Edom (v.31-39).
5. Los jefes de Esaú (v.40-43).

Para muchos, una lista de nombres como este, no es de mucho interés; sin embargo, como está en la Biblia, ha de tener algún valor espiritual. Procuremos, con la ayuda del Espíritu Santo, descubrir las lecciones espirituales que se encuentran en esta sección de las Escrituras.

1. LA VIDA DE ESAÚ (v.1-7)

El resumen de la vida de Esaú comienza con la frase que señala una nueva sección del libro de Génesis (ver “Introducción a Génesis”): “Estas son las generaciones de (‘toledot’) Esaú…” (v.1a).

a. Las Esposas de Esaú (v.2-5)

Es interesante notar el contraste entre los matrimonios de Jacob y Esaú. Jacob tuvo dos esposas, porque fue engañado por Labán; Esaú tuvo tres, pero fue por decisión personal. Las dos esposas de Jacob fueron de la familia de Abraham; mientras que las tres esposas de Esaú fueron canaaneas/egipcias.

En Gén 26:34 tenemos la primera referencia a la vida matrimonial de Esaú. Sus primeras dos esposas hicieron la vida difícil para sus padres (Gén 26:35; 27:46). Luego de la huida de Jacob, Esaú procuró congraciarse con sus padres, casándose con una de las hijas de Ismael (Gén 28:8-9). Aquí en Gén 36, Moisés nos brinda algunos detalles más de las esposas de Esaú.

PROBLEMA TEXTUAL

Antes de estudiar lo que Moisés nos dice aquí de las esposas de Esaú, debemos notar ciertas discrepancias entre Gén 26:34; 28:9; y 36:2-3. Según Gén 26:34, las dos primeras esposas de Esaú fueron:

- “Judit hija de Beeri heteo”
- “Basemat hija de Elón heteo”

Luego, en Gén 28:9, leemos que Esaú se casó con una tercera esposa; ella fue:

- “Mahalat, hija de Ismael…hermana de Nebaiot”.

Sin embargo, aquí en Gén 36:2-3, las tres esposas de Esaú son nombradas como:

- “Ada, hija de Elón heteo”
- “Aholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón heveo”
- “Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot”

Comentaristas han ofrecido una variedad de explicaciones al respecto. Los de una tendencia ‘liberal’, simplemente afirman que aquí tenemos uno de los muchos errores en la Biblia. Sin embargo, es poco probable que Moisés haya cometido un error tan obvio al redactar el libro de Génesis. Menos probable aún es que este error haya sido transmitido a lo largo de los siglos, en el texto de Génesis, sin que nadie se diera cuenta de ello, ¡hasta que los comentaristas ‘liberales’ lo notaron en el siglo 19!

Quizá la explicación más sencilla de todas es la siguiente:

- Judit, la primera esposa de Esaú, murió sin dejar hijos, y él tomó otra esposa, llamada Aholibama.

- La hija de Elón el heteo tuvo dos nombres: “Basemat” y “Ada”. En Gén 26:34, Moisés usa el primer nombre; mientras que en Gén 36:2, usa el segundo nombre.

- La hija de Ismael también tuvo dos nombres: “Mahalat” y “Basemat”. En Gén 28:9, Moisés usa el primer nombre; mientras que en Gén 36:3 usa el segundo nombre.

Valdría la pena notar que el nombre, “Basemat”, significa ‘fragancia’; posiblemente era un nombre muy popular en ese tiempo.

¿Qué nos dice las Escrituras acerca de estas mujeres, y qué podemos aprender de ello?

i. Ada (v.2a, 4a)

Ada fue “hija de Elón heteo” (v.2a). Los heteos fueron descendientes de Het, el hijo Canaán (Gén 10:15). Ellos formaron parte de la población original de la tierra de Canaán, y llegaron a ser una cultura importante en el segundo milenio antes de Cristo. Fue de ellos que Abraham compró una parcela de tierra para enterrar a su esposa, Sarah (Gén 23:3). Elón fue uno de los descendientes de Het – quizá uno de los príncipes del pueblo. Al casarse con Ada, su hija, Esaú probablemente estaba queriendo establecer su posición como una figura importante en Canaán.

El matrimonio con Ada causó tremendo dolor y aflicción de espíritu a su padre Isaac. Esaú era su hijo favorito, pero cometió un error grande al casarse con una mujer canaanea, descendiente de una familia bajo la maldición de Dios (ver Gén 9:25). Esaú no hizo caso al deseo de su padre, y su esposa fue “amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca” (Gén 26:35). Le causó ‘amargura’ por tres razones:

- Esaú no consultó a sus padres antes de casarse con Ada; o si consultó, no hizo caso a la recomendación de sus padres.

- Esaú decidió, por razones de interés personal, casarse con una mujer que estaba bajo la maldición de Dios.

- Esta esposa tuvo un comportamiento y una ética que entró en conflicto con los valores morales y espirituales de Isaac y Rebeca.

Ada dio a luz a un hijo, y él fue llamado “Elifaz” (v.4a). Al parecer, Elifaz fue el hijo primogénito de Esaú (ver 1 Crón 1:35), y por consiguiente el primer nieto de Isaac y Rebeca. El nombre significa ‘dios de oro’, y apunta a la idolatría o al materialismo que ya gobernaba el corazón de Esaú en ese tiempo. Su nacimiento habrá sido motivo de gran alegría en el hogar de Esaú, pero no sabemos nada más de Elifaz. Fue el primer hijo de un hombre rechazado por Dios, y el primer hijo de una mujer bajo la maldición de Dios.

ii. Aholibama (v.2b, 5a)

Aholibama fue “hija de Aná, hijo de Zibeón heveo” (v.2b). Los heveos también fueron descendientes de Canaán (Gén 10:17), y por consiguiente también estaban bajo la maldición de Dios. Cuando Esaú decidió casarse con Aholibama, ya sabía lo que sus padres sentían; por ende, al casarse con otra mujer cananea (quizá su tercera esposa cananea), Esaú fue doblemente culpable. Uno puede equivocarse una vez; pero si uno no aprende de sus errores, muestra tener un corazón totalmente ajeno a los propósitos de Dios. Con razón, el autor de Hebreos describe a Esaú como un hombre “profano” (Heb 12:16).

Aunque el v.2 indica que Zibeón fue “heveo”, en el v.20 se le menciona como “horeo” (ver v.18-20). Los horeos fueron los habitantes oriundos de Seir (ver Gén 14:6). Por consiguiente, al casarse con Aholibama, Esaú estaba estableciendo lazos familiares con los habitantes del territorio de Seir, donde luego iba a radicar.
Aholibama fue más fecunda que Ada; dio a luz a tres hijos – “Jeús…Jaalam…Coré” (v.5a). No sabemos más acerca de esos hijos de Esaú. Desaparecen de la historia sagrada; no formaron parte del plan de salvación de Dios.

Moisés añade el detalle que estos tres hijos “le nacieron en la tierra de Canaán” (v.5b); es decir, antes que Esaú decidiera establecerse en la tierra de Edom.

iii. Basemat (v.3, 4b)

Basemat fue “hija de Ismael, hermana de Nebaiot” (v.3). Según Gén 28:9, Esaú tomó a la hija de Ismael como esposa para congraciarse con sus padres – aunque ya era muy tarde para ello; y de todos modos, tomar a una esposa ‘buena’ no necesariamente cambia el corazón del hombre.

En Gén 28:9, esta esposa lleva el nombre de “Mahalat”, que significa ‘enfermedad’. El nombre, “Basemat’, que significa ‘fragancia’, es más elegante.

Basemat es descrita como la hermana de Nebaiot. Pero, ¿por qué dice algo tan obvio? ¡Se supone que si fue hija de Ismael, sería la hermana del hijo mayor de Ismael (Nebaiot fue el hijo primogénito)! A no ser que Ismael tuvo más que una esposa, y Moisés está señalando que Basemat fue hija de la misma mujer con quien Ismael tuvo Nebaiot.

Basemat dio a luz a “Reuel” (v.4b). No debemos confundir esta persona con el suegro de Moisés (Éx 2:18), quien vivió muchos años después, y era de la tierra de Madián (Éx 2:15), no Edom.

NOTA: Durante todos los años que vivió en Canaán, Esaú sólo tuvo cinco hijos, mientras que Jacob tuvo once en Padan-aram. Con razón, Esaú exclamó con sorpresa cuando vio a todos los hijos de Jacob (Gén 33:5). El doble de número de los hijos apunta a la ‘doble’ bendición que Jacob ya estaba comenzando a recibir de la mano de Dios.

b. El Territorio de Esaú (v.6-7)

Luego de haber vivido varios años en la parte central de Canaán, Esaú decidió trasladarse al sur, a la tierra de Seir (v.8). La razón fue la abundancia de animales que, tanto él como Jacob, tenían. Moisés afirma que “los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los podían sostener a causa de sus ganados” (v.7). La abundancia de bienes se debe, indudablemente, a la bendición de Dios. Ambos eran nietos de Abraham, y ambos estaban experimentando la bendición de Dios, en cumplimiento con Su promesa. ¡Dios es fiel aunque nosotros seamos infieles!

Sin embargo, la tremenda bendición de Dios causó dos problemas:

i. “la tierra en donde moraban (no) los podían sostener”. El pasto y el agua no era suficiente para tantos animales.

ii. “no podían habitar juntos” – había una tendencia a pelear, al igual que
ocurrió con los pastores de Lot y Abram (Gén 13:7-8).

Esa situación llevó a Esaú a mudarse hacia el sur, buscando un territorio más amplio. Llevó con él a “sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y todo cuanto había adquirido en la tierra de Canaán” (v.6). ¡Esaú había prosperado! Antes se había dedicado a la caza (Gén 25:27); ahora es un hombre maduro – todo un hacendado. Tendría unos 100 años (ver nota cronológica de la vida de Jacob), y era un hombre poderoso, capaz de reunir a un pequeño ‘ejército’ de 400 hombres (ver Gén 32:6).

Hay TRES detalles que debemos notar de este traslado de Esaú a Seir:

i. No fue algo repentino. Gén 32:3 indica que aun antes del retorno de Jacob, Esaú ya vivía (al menos, por temporadas) en Seir. Eso se debía a que una de sus esposas, Aholibama, era de esa región (ver notas anteriores). Al pasar los años, los lazos con Seir se fortalecieron, hasta que Esaú decidió que lo mejor sería trasladarse en forma permanente a Seir. Lo hizo voluntariamente, sin pelear con Jacob, demostrando una buena actitud hacia su hermano.

ii. El traslado de Esaú, y el consecuente alejamiento de Jacob, tuvo un significado espiritual. Jacob fue escogido por Dios para ser el heredero de las bendiciones espirituales de Abraham, y heredero del gran plan de salvación que Dios estaba implementando para la humanidad. Esaú nunca mostró interés en la salvación de Dios. Una sola vez leemos que lloró amargamente; pero aun ese llanto no fue una señal de un verdadero arrepentimiento (Heb 12:16-17). Al irse “a otra tierra, separándose de Jacob su hermano” (v.6b), Esaú estaba indicando su falta de interés en la bendición espiritual de Dios. Se conformaba con las bendiciones materiales. ¡Nada más le interesaba en este mundo! Esaú representa al hombre pecador, que no entiende el valor de las bendiciones espirituales, y por consiguiente se aleja de la oportunidad de recibirlas (se aleja de la Iglesia, de la Biblia, de los creyentes, etc.).

iii. A pesar de que Esaú no participó de las bendiciones espirituales, recibió muchas bendiciones materiales. Una de ellas fue recibir la tierra de Seir como ‘herencia’ de Dios. Jehová es el Señor de toda la tierra, y fue Él quien dio a los descendientes de Esaú el monte de Seir como herencia perpetua (Deut 2:5; Josué 24:4).

LECCIÓN: Los hijos no pueden heredar bendiciones espirituales; eso queda a disposición de Dios. Pero sí pueden heredar bendiciones materiales. Dios pasó por alto a Esaú, en términos de bendiciones espirituales; pero lo bendijo materialmente, por causa de su abuelo Abraham, y su padre Isaac. Padres creyentes no deben menospreciar el valor de bendiciones materiales, aunque anhelen más que cualquier otra cosa la bendición espiritual de sus hijos.

c. El Cumplimiento de la Bendición de Isaac

En estos versos tenemos el inicio del cumplimiento de la bendición que Isaac pronunció sobre Esaú, luego de descubrir el engaño perpetrado por Jacob (Gén 27:39-40). Isaac (por revelación de Dios) prometió tres cosas, a Esaú:

i. Habitaría “en grosuras de la tierra” (Gén 27:39a), y sería sustentado “del rocío de los cielos de arriba” (Gén 27:39b).

ii. Sería victorioso en las peleas: “por tu espada vivirás” (Gén 27:40a).

iii. Un día lograría librarse de Jacob: “cuando te fortalezcas…descargarás su yugo de tu cerviz” (Gén 27:40b).

A lo largo de los años esas promesas se fueron cumpliendo. Dios es fiel a Su promesa, y cumple Sus propósitos, aun en la vida de los inconversos.

2. LOS HIJOS DE ESAÚ (v.8-19)

Al detallar los hijos y nietos de Esaú, Moisés está mostrando la manera en que la promesa de Dios a Rebeca se cumplió. De ella iba a nacer naciones: “Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos…” (Gén 25:23). Una nación fue Israel (los descendientes de Jacob); la otra, fue Edom (los descendientes de Esaú).

Antes de mencionar en detalle la manera en que los descendientes de Esaú se fueron multiplicando y creciendo en importancia, Moisés nos dice dos cosas acerca de Esaú. En primer lugar, Esaú se estableció “en el monte de Seir” (v.8a). Si consultamos un mapa bíblico, veremos que Seir (también conocido como ‘Edom’) queda al este y al sur del Mar Muerto. Es una zona montañosa, llena de valles profundos (conocidos como ‘wadis’).

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